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Beneficios de dejar
el tabaco
Tabaquismo
El
tabaquismo es una drogodependencia a la nicotina –intervenida
por factores psicológicos, sociales y farmacológicos-
que conduce al consumo reiterado de tabaco y, consecuentemente,
a sufrir determinadas enfermedades relacionadas con su consumo.
El tabaquismo es una drogodependencia a la nicotina –intervenida
por factores psicológicos, sociales y farmacológicos-
que conduce al consumo reiterado de tabaco y, consecuentemente,
a sufrir determinadas enfermedades relacionadas con su consumo.
La nicotina estimula al sistema nervioso central, mejorando
el sentido del humor o la capacidad de concentración,
produciendo adicción. Dependiendo de la frecuencia
con la que se fuma, el hábito llega a formar parte
de la vida cotidiana tanto que se llega a fumar de forma automática.
A su vez, la dependencia del tabaco presenta características
típicas de las enfermedades crónicas, debido
a que presenta una evolución prolongada y frecuentes
recaídas.
Es considerado fumador no sólo el consumidor habitual
de tabaco, sino también quienes los hacen esporádicamente.
En tal sentido cabe señalar que la frecuencia no es
la única forma de medir a los fumadores, pues también
se considera para estos efectos el tiempo de retención
del humo, profundidad de la aspirada y el tipo de tabaco.
Además de la categoría de fumador, atribuida
a quienes dependen del consumo de nicotina durante la vida
diaria, existen otros tres estados en los que se encuentran
las personas con relación al tabaco: el ex fumador,
el fumador pasivo y el no fumador.
Ex fumador: Según la mayoría
de los especialistas, esta categoría corresponde a
las personas que se abstienen de fumar por más de un
año, en forma absoluta.
Fumador Pasivo: Personas que, sin consumidores
directos de nicotina, son expuestas al humo del tabaco emanadas
por quienes se encuentran cercanas a fumadores o en ambientes
contaminados.
No fumador: Pocas personas pueden ser encontrarse
en esta categoría, pues para ello deben durante toda
su vida no sólo no fumar, sino tampoco haber consumido
nicotina de manera pasiva.
El tabaquismo es una patología que, a diferencia de
las otras relacionadas con las enfermedades respiratorias,
puede abandonarse en gran medida por medio de un trabajo psicológico
que puede ser guiado por profesionales del dicha área.
Además, es importante tener en cuenta la naturaleza
crónica de la enfermedad, por lo que no debe desanimar
a quien la padece cuando se sufre una recaída. Contrariamente
a lo que pueda pensarse, dicha situación es normal,
y lo importante es tomar conciencia de que se puede volver
a dejar de fumar.
De esta forma, mientras más veces sea capaz de hacerlo
el afectado, más cerca estará de convertirse
en un ex fumador.
Beneficios de dejar el tabaco
El
tabaquismo puede causar más de 25 grupos de enfermedades
de alta relevancia para la salud pública entre los
que se incluyen: bronquitis crónica y enfisema, cáncer
de pulmón, angina de pecho e infarto de miocardio,
enfermedades vasculares, trombosis cerebral, impotencia e
infertilidad, otros cánceres (boca, laringe, esófago),
osteoporosis, y úlcera péptica, entre otras.
Todo tipo de enfermedades respiratorias e, incluso, la muerte.
Sin embargo el solo hecho de abandonar este hábito
trae como resultado rápidas mejorías en el organismo
–confirmadas por numerosas investigaciones- que, quizás,
mucha gente desconoce:
- A los 20 minutos luego de fumar el último cigarrillo
la presión arterial y la frecuencia cardiaca retornan
a sus niveles normales
- Pasadas 8 horas, la respiración es más profunda
y hay una mejor oxigenación, debido a que se normalizan
los niveles de monóxido de carbono y oxígeno
- A las 24 horas, disminuye el riesgo de muerte súbita
- 2 días después, se normalizan los sentidos
del gusto y del olfato
- 3 días, se normaliza la función respiratoria
- Un mes más tarde, aumenta la capacidad física
- A los 6 meses, bajan las posibilidades de sufrir catarros
y molestias de garganta
- Aproximadamente a los cinco meses, mejora el drenaje bronquial
y se reduce el riesgo de infecciones
- Al año, es menor el riesgo de trombosis o embolias
cerebrales, y se reducen en un 50% las posibilidades de
sufrir un infarto
- 5 años después, el riesgo de infarto se
iguala al de quienes nunca fueron fumadores. Asimismo, se
reducen a la mitad las posibilidades de contraer cáncer
pulmonar
- A los 10 años el riesgo de cáncer pulmonar
es el mismo del no fumador
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