Capítulo
III
Cuadro Clínico e Historia Natural
La EPOC se presenta
generalmente en fumadores de más de 20 cigarrillos
diarios, a lo menos por 20 años (20 paquetes-año).
Los síntomas comienzan entre los 40 y 50 años
de edad, con tos y expectoración mucosa asociadas,
de predominio matinal. Estos antecedentes pueden estar
ausentes en el 10% de los pacientes. Posteriormente
aparece disnea de esfuerzo que se desarrolla gradualmente
a lo largo de muchos años y, eventualmente, limita
las actividades de la vida diaria. Al momento de consultar
por disnea, habitualmente hay evidencias funcionales
de obstrucción bronquial moderada a grave.
La EPOC se diagnostica
habitualmente en etapas tardías, ya que los pacientes
suelen manifestar pocos síntomas aun cuando presenten
alteraciones de la función pulmonar. El empleo
periódico de la espirometría permite la
detección oportuna del daño en sujetos
con factores de riesgo.
La etapa precoz de la enfermedad se caracteriza por
una obstrucción irregular de la vía aérea
periférica. A medida que la enfermedad avanza
disminuyen el VEF 1 y la capacidad vital forzada y aumenta
el volumen residual. En todas las etapas, independientemente
del grado de enfisema, se producen alteraciones de la
relación ventilación/perfusión
que constituyen el principal mecanismo de generación
de hipoxemia. La correlación entre la espirometría
y la gasometría arterial es débil, no
obstante es raro que ocurran alteraciones significativas
de los gases arteriales en sujetos con VEF 1 mayor a
1 litro. Cuando la obstrucción es más
grave se produce limitación del flujo espiratorio,
inicialmente durante el ejercicio y finalmente durante
la respiración tranquila. Esto lleva a hiperinflación
pulmonar, lo que aumenta el trabajo muscular inspiratorio.
A medida que la enfermedad progresa, las exacerbaciones
son cada vez más frecuentes y pueden acompañarse
de hipoxemia y cianosis. En etapas más avanzadas
pueden presentar hipoxemia e hipercapnia, aun en períodos
estables, trastornos que pueden asociarse a hipertensión
arterial pulmonar y cor pulmonale. La severidad de la
hipertensión pulmonar condiciona un mal pronóstico.
Los pacientes con enfermedad avanzada pueden presentar
pérdida de peso secundaria a menor ingesta ya
un mayor gasto energético por aumento del trabajo
respiratorio. La desnutrición, junto al acortamiento
de los músculos inspiratorios por la hiperinsuflación
pulmonar, pueden llevar a una disfunción de la
musculatura respiratoria que contribuye a la hipercapnia
de estos pacientes.
En forma paralela al
deterioro de la función pulmonar, los pacientes
con EPOC desarrollan una paulatina reducción
del nivel de actividad física, desacondicionamiento
de la musculatura de la locomoción y finalmente
sedentarismo extremo, todo lo cual acentúa la
disnea.
Algunos pacientes con EPOC pueden présentar desaturaciones
durante el sueño, pero su incidencia es baja.
La medición de la saturación nocturna
podría ser útil en aquellos pacientes
que presenten policitemia o cor pulmonale a pesar de
tener un grado de obstruccción leve o moderado.
El cuadro clínico es variable y depende de la
etapa evolutiva de la enfermedad y de la presencia de
complicaciones.
ANAMNESIS
Ante la sospecha de
EPOC, se debe interrogar especialmente sobre la existencia
y magnitud de los factores de riesgo, con énfasis
en el tabaco; evolución y características
de la disnea; tos y expectoración crónícas,
frecuencia de infecciones agudas y su efecto sobre la
disnea; hospitalizaciones por exacerbaciones y sus posibles
factores desencadenantes, tratamientos previos y su
efecto. También puede ser de gran utilidad consultar
por radiografías y espirometrías previas.
EXAMEN FISICO
La sensibilidad de los
signos físicos es, en general, limitada de manera
que suelen faltar en etapas precoces y no guardan una
correlación estrecha con la magnitud de los trastornos
funcionales.
Los hallazgos más
frecuentes están ligados a la limitación
del flujo aéreo, a la hiperinflación pulmonar
y al aumento del trabajo respiratorio. También
se pueden encontrar signos asociados a mecanismo compensatorios,
como respiración con labios entrecerrados y posiciones
que fijan la cintura escapular. En fases avanzadas de
la enfermedad pueden observarse signos de insuficiencia
respiratoria, de hipertensión pulmonar, de sobrecarga
ventricular derecha y de insuficiencia car- díaca
derecha.
DIAGNOSTICO
DIFERENCIAL
La EPOC debe ser
diferenciada de las demás enfermedades que cursan
con limitación crónica del flujo aéreo
(Tabla 1 pág. 69). Dentro de éstas, destaca
el asma que ha desarrollado obstrucción bronquial
irreversible. La persistencia de una variabilidad marcada
de la obstrucción con broncodilatadores, la presencia
de indicadores de atopia y la falta de antecedentes
tabáquicos suficientes inclinan a la posibilidad
de asma.
La constatación de broncorrea persistente hace
necesario descartar bronquiectasias. Aunque la bronquitis
asociada puede cursar con expectoración hemoptoica,
su presencia obliga a investigar la posibilidad de otras
enfermedades, como cáncer bronquial, tuberculosis,
embolia pulmonar, etc.
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