Capítulo
VI
Manejo Ambulatorio del Paciente con EPOC Estable
Los objetivos del tratamiento
en la EPOC son controlar los síntomas, prevenir
las exacerbaciones y detener la progresión de
la enfermedad intentando recuperar al máximo
la función pulmonar, tanto a corto como a largo
plazo. Todo ello para mejorar las actividades de la
vida diaria y, en general, la calidad de vida de los
enfermos y, en algunos casos, mejorar su sobrevida.
Los pacientes y sus familiares deben ser educados acerca
de la enfermedad y estimulados a participar activamente
en la terapia. Los fumadores que aun fuman deben ser
fuertemente apoyados para dejar de fumar.
El manejo terapéutico de la EPOC en fase estable
debe realizarse de acuerdo a la clasificación
de severidad, realizada al momento del diagnóstico
médico.
En los casos leves y en la mayoría de los moderados
(Etapas l y II), cuyos síntomas son escasos,
la evaluación espirométríca es
suficiente. Esta debería repetirse periódicamente,
por lo menos una vez al año, o cuando se observa
acentuación de los síntomas sin causa
evidente. De esta manera se evalúa la evolución
de la enfermedad y el efecto del tratamiento.
En los casos más avanzados (Etapas III y IV),
se recomienda determinar los gases arteriales en reposo.
Debe además evaluarse objetivamente la disnea
(ver Anexo Nº 3),
para conocer el grado de limitación existente
y los cambios experimentados con la terapia. Además,
debe evaluarse objetivamente la capacidad física
(distancia caminada en 6 minutos, por ejemplo) y la
función muscular inspiratoria con el propósito
de hacer ajustes en la terapia farmacológica
y establecer otras medidas específicas de rehabilitación.
Un enfoque integral del manejo ambulatorio de los pacientes
EPOC debe incluir la cesación del tabaco, la
terapia farmacológica, la oxigenoterapia domiciliaria
a largo plazo, la rehabilitación respiratoria,
y la prevención y tratamiento oportuno de las
exacerbaciones.
CESACION DEL
TABAQUISMO
Es una medida fundamental
en la prevención primaria de la EPOC. En la enfermedad
ya establecida es la única intervención
que ha demostrado reducir la velocidad de disminución
de la función pulmonar, habiéndose encontrado
incluso una pequeña recuperación inicial
de los valores del VEF (1) en algunos pacientes.
La cesación del tabaco debe indicarse siempre,
y los médicos deben estimular y entusiasmar a
sus pacientes en el logro de esta meta. Los resultados
mejoran cuando participa todo el equipo de salud, insistiendo
en todas las instancias de atención médica
y en la creación de ambientes "libres de
humo de tabaco". Es importante recalcar el rol
de los médicos y otros profesionales de la salud
como un ejemplo para el resto de la sociedad en cuanto
a la conducta tabáquica.
Las terapias antitabáquicas deben basarse en
la consejería médica, que tiene una buena
relación costo-beneficio. Si todos los médicos
de nuestro país preguntaran a sus pacientes por
el hábito tabáquico y les aconsejaran
abandonarlo, más de 40.000 personas dejarían
de fumar cada año. (Ver
anexo Nº 4).
El tabaquismo es una adicción, de allí
derivan las mayores dificultades para abandonarlo, en
forma similar a lo que sucede con otras drogas. Es por
ello que los resultados de diferentes terapias fluctúan
entre 10 y 35% de éxito a largo plazo (al menos
1 año).
El cambio a cigarrillos de bajos índices de nicotina
no tiene ventajas y, por el contrario, puede aumentar
los riesgos, ya que se produce un aumento del consumo
o se aspira el humo más profundamente para mantener
los mismos niveles sanguíneos.
TERAPIA FARMACOLOGICA
La farmacoterapia ambulatoria
se deberá organizar de acuerdo a la severidad
de la enfermedad y tolerancia del paciente a las drogas
específicas.
Por ello la terapia farmacológica de la EPOC
debe considerar en forma esquemática el empleo
de:
A)
Drogas broncodilatadoras
B) Medicamentos antinflamatorios
C) Antibióticos, y
D) Agentes farmacológicos complementarios.
A. Drogas Broncodilatadoras
Están indicadas
para el alivio sintomático, aunque no produzcan
cambios espirométricos significativos. Tampoco
modifican la historia natural de la enfermedad. La frecuencia
de las dosis indicadas depende de la duración
del efecto que es variable de una droga a otra.
Agonistas adrenérgicos
beta-2
En pacientes con síntomas
intermitentes es razonable iniciar el empleo de un inhalador
de dosis medidas (MDI) según necesidad. 8e puede
indicar salbutamol, fenoterol o terbutalina, como drogas
de corta duración (4 a 8 horas), de preferencia
con un espaciador o reservorio para mejorar el suministro
del aerosol. Los preparados de larga duración,
con efecto mantenido por cerca de 12 horas, como el
8almeterol y el Formoterol, pueden ser de utilidad en
el control de los síntomas noctunos, pero no
deben indicarse en prescripción 8.0.8.
Los enfermos con EPOC, por su edad y por las enfermedades
asociadas que suelen tener, pueden presentar una menor
tolerancia a los agonistas adrenérgicos beta-2,
como por ejemplo temblor, nerviosismo y efectos adversos
sobre el ritmo cardíaco.
Agentes anticolinérgicos
En la EPOC, la administración
de un aerosol anticolinérgico puede ser tan eficaz
como un agonista beta-2. El comienzo de su acción
es algo más lento, pero su actividad es más
prolon.gada (8 horas) y sus efectos colaterales son
menos frecuentes.
En el paciente con síntomas diarios se recomienda
el uso regular de ipratropio (20 mg por inhalación).
Una dosis apropiada es 2 a 4 inhalaciones tres a cuatro
veces al día, aunque algunos pacientes pueden
requerir dosis mayores.
En algunos casos, parece apropiado asociar a la terapia
de ipratropio a un agonista /32, tan a menudo como se
le requiera. El uso de una combinación de salbutamol
o fenoterol con ipratropio en el mismo inhalador MDI
puede simplificar el tratamiento y mejorar los resultados
por su efecto sinérgico, pero no permite el manejo
independiente de las dosis de cada fármaco.
Teofilina
Está indicada
en los pacientes que no logran un adecuado control de
los síntomas con los broncodilatadores mencionados,
a los que se agrega, y en aquellos poco cumplidores
o con dificultades con la terapia en aerosol. Se debe
preferir el empleo dos veces al día de los preparados
de larga acción. Es muy recomendable monitorizar
los niveles sanguíneos y mantenerlos alrededor
de 10 mg/ml para evitar efectos tóxicos.
La administración de teofilina requiere una dosificación
cuidadosa, particularmente en presen- cia de otras enfermedades
(neumonía, insuficiencia cardíaca, enfermedad
hepática, epilepsia), o de otras drogas que se
empleen en el régimen terapéutico (cimetidina,
quinolonas, eritromicina, anticonceptivos, nifedipino,
hidróxido de alumnio y magnesio, etc.), condiciones
en las cuales puede alcanzar niveles séricos
excesivos.
B. Terapia antinflamatoria:
Corticoesteroides
La mayoría de
los estudios publicados sugieren que sólo hasta
un 20% los pacientes con EPOC mejoran al indicárseles
un tratamiento esteroidal oral en forma prolongada.
Sin embargo, los daños potenciales de los esteroides
hacen necesario una documentación espirométrica
de su eficacia (prueba esteroidal), antes que el paciente
sea colocado en una dosificación diaria o en
días alternos, siendo esta última indicación
la más recomendable, en las dosis mínimas
efectivas. Es posible también que los esteroides
en aerosol puedan sus- tituir a los orales, pero aún
no hay una documentación suficiente de apoyo
a este tipo de terapia. Si se usan esteroides orales,
deben adoptarse las medidas adecuadas para reducir sus
efectos adversos.
c. Antibióticos
Deben tratarse las infecciones
agudas sobreagregadas. En la selección del antibiótico,
debe tenerse presente que los gérmenes más
frecuentes en las exacerbaciones de la EPOC son: Streptococcus
pneumoniae, Haemophilus influenzae, y Moraxella catarrhalis,
y el médico debería ayudarse en su decisión
terapéutica con la experiencia epidemiológica
local.
D. Otros agentes
farmacológicos
Alfa-1-antitripsina:
Está indicada solamente en pacientes con una
deficiencia severa de antiproteasa asociada con enfisema.
Vacunas:
Para prevenir complicaciones infecciosas que comprometan
el árbol respiratorio, se recomienda la inmunización
con vacuna antineumocócica cada 5 años
y antinfluenza anual.
Agentes mucocinéticos:
No hay pruebas objetivas del beneficio que puedan aportar
los agentes mucocinéticos en el manejo de la
EPOC, incluidos los yoduros, el agua, la acetilcisteina,
los antioxidantes y otros.
Agentes psicoactivos:
Deben emplearse con cautela en pacientes EPOC ancianos
para tratar depresión, ansiedad e insomnio.
ESTRATEGIA EN
LA TERAPIA FARMACOLOGICA DE LA EPOC
Los enfermos clasificados
en las etapas 1/1 y IV deben ser referidos al especialista
en enfermedades respiratorias.
En la Tabla 2 se presentan las indicaciones terapéuticas
en las diversas situaciones sintomáticas de la
EPOC estable.
Tabla 2. Terapia
farmacológica escalonada en la EPOC estable
PRIMER E5CALON:
Bromuro de ipratropio o agonista adrenérgico
b-2 de corta duo ración o mezcla de ambos,
según necesidad del enfermo (505). |
SEGUNDO ESCALON:
Uso regular, por horario, de los mismos medicamentos.
El paciente puede recibir dosis extras 505. |
TERCER ESCALON:
Agregar teofilina anhidra de acción sostenida,
200 a 300 mg cada 12 horas, intentando obtener una
concentración plasmática de alrededor
de 10 mg/ml.
Pueden emplearse 2 de larga duración (Salmeterol
o Formoterol) para el control de los síntomas
nocturnos. |
CUARTO
ESCALON:
Agregar cor1icoides orales en la dosis más
baja posible y de preferencia en días alternos,
previa prueba esteroidal. |
OXIGENOTERAPIA
DOMICILIARIA A LARGO PLAZO
Se ha demostrado que
la oxígenoterapia a largo plazo mejora la calidad
de vida y la sobrevida de pacientes hipoxémicos
con EPOC.
Indicaciones
1.
Enfermos que están estables y que, por lo menos
después de un mes de tratamiento óptimo,
mantienen una PaO2 inferior a 55 mm Hg;
2. Pacientes con Pa02 entre 55 a 59
mm Hg, con signos de disfunción orgánica
secundaria a la hipoxia (hipertensión pulmonar,
cor pulmonale, policitemia secundaria con hematocrito
mayor de 55%, o síntomas de deterioro de la función
intelectual).
El objetivo es mantener una PaO2 entre 60 y 65 mm Hg
y la saturación por encima de 90%. Se recomienda
la oxígenoterapia continua o por el máximo
de horas posibles, por lo menos 15 horas diarias, cubriendo
la noche. Se recomienda aumentar el flujo inspiratorio
de O2 en 1 l/min durante el ejercicio.
En el anexo Nº 5
se señalan las formas de administración
de oxígeno.
REHABlLITACION
RESPIRATORIA
La rehabilitación
respiratoria está constituída por una
serie de acciones terapéuticas multidisciplinarias
(médica, farrnacológica, educación,
entrenarniento físico, nutrición, kinesiterapia,
apoyo psicológico, etc.,) que tienen como objetivo
mejorar la calidad de vida de los pacientes, a través
de disminuir la disnea, aumentar la capacidad para realizar
las actividades de la vida diaria, disminuir los síntomas
depresivos y mejorar la autoestima. Sus componentes
se describen en el Anexo
Nº 6.
Indicaciones
Está indicada
en pacientes en etapas avanzadas de la enfermedad y
más específicamente en aquellos que tengan:
1.
Disnea importante a pesar de tratamiento broncodilatador
óptimo.
2. Limitación funcional que
restringe las actividades de la vida diaria.
3. Hospitalizaciones frecuentes por
descompensaciones.
Los pacientes que cumplen con los criterios de inclusión
deben ser evaluados objetivamente en relación
al grado de su disnea (Anexo
Nº 3) y en su capacidad física, midiéndola
con bicicleta ergométrica o a través de
la distancia que pueden recorrer en 6 minutos. Es importante
además evaluar la calidad de vida, a través
de las actividades de la vida diaria.
De este modo es posible establecer el grado del compromiso
funcional inicial y los cambios obtenidos con la rehabilitación.
MANEJO AMBIENTAL
Debe ponerse especial
cuidado en mantener un ambiente libre de irritantes
respiratorios, tanto en el entorno laboral como en el
hogar, como humo de cigarrillo y gases provenientes
de la combustión de la leña y de calefactores
contaminantes.
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