PRIMERA PARTE

volver al índice

Capítulo VII
Tratamiento de las Exacerbaciones

La exacerbación de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) se puede definir como un aumento del nivel de disnea, tos o expectoración. El cuadro puede ser leve, requiriendo sólo tratamiento ambulatorio, o grave que requiera hospitalización.

EVALUACION


Los elementos fundamentales de la anamnesis, examen físico, y laboratorio que deben obtenerse durante una exacerbación para definir el tratamiento son:

Anamnesis

  • Condición funcional respiratoria: basal, clínica y exámenes de laboratorio.
  • Comienzo, duración y progresión de los síntomas.
  • Circunstancias en que aparecen los síntomas.
  • Gravedad de la disnea.
  • Características de la expectoración, presencia de fiebre.
  • Medicamentos en uso.
  • Patologías concomitantes.
  • Antecedentes de atopia e hiperreactividad bronquial

Examen físico (buscar signos de)

  • Compromiso de conciencia.
  • Cor pulmonale.
  • Neumonía.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Fatiga muscular respiratoria.
  • Inestabilidad hemodinámica.
  • Trombosis venosa profunda.

Laboratorio (según gravedad del paciente)

  • Gases arteriales.
  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma.
  • Hemograma.
  • Oximetría de pulso (preferiblemente para monitoreo).

CAUSAS DE EXACERBACION

Las exacerbaciones de una EPOC se producen por causas pulmonares o extra pulmonares. Su diagnóstico puede llevar a un tratamiento etiológico por lo que es importante buscarlas. Las más frecuentes son:

1.-Infección bronquial o pulmonar.
2.-Inhalación de irritantes ambientales.
3.- Insuficiencia cardíaca izquierda.
4.- Embolia pulmonar.
5.- Uso inadecuado de medicamentos.
6.- Neumotórax.
7.- Aspiración de contenido gástrico.

TRATAMIENTO AMBULATORIO

El tratamiento inicial habitualmente comienza en el servicio de urgencia o policlínico. La terapia medicamentosa debe ser guiada por las siguientes variables:

1.-Gravedad de la obstrucción bronquial.
2.-Terapia previa del paciente.
3.-Uso reciente de medicamentos con potencial toxicidad.
4.- Capacidad del paciente de cooperar con la terapia.
5.- Presencia de contraindicaciones a cualquiera de los medicamentos a usar.
6.- Sospecha diagnóstica de una etiología específica de exacerbación.
7.- Costos en caso de existir terapias alternativas.

MANEJO ESPECIFICO

Se recomienda una terapia progresiva, con un énfasis inicial en los medicamentos que tienen una respuesta más rápida (ver manejo ambulatorio del paciente estable).


1. Broncodilatadores: Constituyen la primera línea de tratamiento y deben iniciarse en el primer lugar donde consulta el paciente. Se pueden administrar por inhaladores manuales, con cámara espaciadora; o por nebulizadores usando oxígeno, a menos que el paciente retenga anhídrido carbónico. En este último caso se usa aire comprimido para la nebulización y se administra oxígeno en forma separada. Para algunos pacientes muy disneicos las nebulizaciones pueden ser mejor toleradas que las inhalaciones.

  • Agonistas beta-2 de acción corta: Son habitualmente usados en primer lugar en el tratamiento de una exacerbación. Los más utilizados son el Salbutamol, el Fenoterol y la Terbutalina. Las dosis recomendadas son de 3 a 6 inhalaciones en los primeros 30 minutos para los inhaladores manuales. Para las nebulizaciones se recomiendan de 0,5 a 1 ml diluido en solución fisiológica para completar 4 ml totales, en el mismo lapso.
    La frecuencia con que se repiten las dosis debe ser individual izada para cada paciente, y dependerá de la persistencia de la obstrucción, versus los efectos adversos de estos medicamentos (arritmias, hipoxemia) considerando la mayor prevalencia de enfermedad coronaria en esta población.
  • Anticolinérgicos: El efecto broncodilatador de los anticolinérgicos en pacientes con EPOC es semejante al de los agonistas beta-2, sin embargo los anticolinérgicos tienen menos efectos adversos. Su efecto máximo se obtiene más lentamente que el de los beta-2 agonistas (30 a 90 minutos versus 15 a 30 minutos), y son de acción más larga (4 a 8 horas versus 4 a 6 horas).
Terapia combinada agonistas beta-2 más anticolinérgicos: Parecieran tener un efecto sinérgico sin aumento de los efectos adversos. Sin embargo tienen un mayor costo.

2. Teofilina: Su efecto broncodilatador es me- nor que el de los agonistas beta-2 y que el de los anticolinérgicos. Sin embargo posee efectos no broncodilatadores que podrían explicar su utilidad en las exacerbaciones. Por otra parte tiene efectos adversos importantes.

Por estos motivos se consideran como una alternativa de segunda línea en exacerbaciones graves que no responden al tratamiento con broncodilatadores. La dosis de carga de teofilina es de 2,5 a 5 mg/kg en 30 minutos, y posteriormente una dosis de mantención de 0,2 a 0,5 mg/ kg/hora. En caso que el paciente esté recibiendo teofilina previamente, no se usa la dosis de carga. Cuando se utiliza cualquier teofilina se recomien- da medir niveles plasmáticos.

3. Corticoides: Su uso en las exacerbaciones de EPOC sigue siendo controvertido, sin embargo existen evidencias para recomendarlos en las exacerbaciones graves, en los pacientes que no responden a los broncodilatadores, y en aquellos que previamente han mostrado buena respuesta a los broncodilatadores. Se recomienda prednisona, o su equivalente, 0,5 a 1 mg/kg/día. Es fundamental no prolongar el uso de corticoides más allá de la crisis, si no se demuestra su beneficio.

4. Antibióticos: Su uso se justifica en las exacerbaciones producidas por infecciones bacterianas. Sin embargo no es fácil identificar a este grupo, por lo que muchas veces se utilizan antibióticos en forma empírica. El aspecto y el cultivo de la expectoración, el hemograma, y la radiografía de tórax pueden ser de utilidad para identificar al grupo de pacientes con infección bacteriana. Cuando se utiliza una terapia empírica, se recomienda utilizar antibióticos de amplio espectro como amoxicilina, o cotrimoxazol. En pacientes más graves o con neumonía se puede utilizar la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico, o bien cefalosporinas de segunda o tercera generación. El conocimiento de la flora habitual y el patrón de resistencia local ayudan en la elección del antibiótico.

5. Oxigenoterapia: La consecuencia más importante de la hipoxemia es la hipoxia tisular, por lo que debe corregirse en forma rápida. Deben considerarse además los otros factores que intervienen en el transporte de oxígeno a los tejidos; fundamentalmente la concentración de hemoglobina, y el gasto cardíaco.

Sistemas de oxigenoterapia

El método más utilizado para aportar oxígeno es la naricera. Es de bajo costo, y bien tolerada por los pacientes. Sin embargo, la FiO2 aportada al paciente no puede conocerse con exactitud ya que depende de factores independientes del flujo de O2 (respiración nasal u oral, frecuencia respiratoria, volumen corriente, patrón respiratorio). Se sugiere utilizarla en pacientes que requieren menos de 41/min, y que no retienen CO2.

Si se requiere un aporte exacto y constante de O2, entonces debe utilizarse una máscara de tipo Venturi, que aporta FiO2 entre 24 y 50%.

Administración de oxígeno

El objetivo de la oxigenoterapia es obtener una Pa02 > 60 mmHg o una Sa02 > 90%, Por la forma de la curva de disociación de la hemoglobina, aumentar la Pa02 sobre estos niveles no aporta beneficios y en algunos casos puede determinar retención de C02.

Idealmente debe tomarse una muestra para gases arteriales antes de iniciar la oxigenoterapia. Con Pa02 basales entre 40 y 50 mmHg se sugiere una FiO2 entre 24% y 30% cuando se utiliza una máscara Venturi, o de 1 a 31/min de O2 cuando se utiliza una naricera. Después de 20 a 30 minutos debe hacerse un nuevo control de gases arteriales. Si se ha conseguido el objetivo con la Pa02, y la PaC02 no ha aumentado, o al hacerlo el pH es mayor de 7,30, la terapia se considera exitosa, y se pueden repetir controles con oxímetro de pulso. (Figura 2).


Figura 2. Representación esquemática de la forma de administrar oxígeno en el paciente con exacerbación de EPOC


Si no se obtiene una PaO2 mayor de 60 mm Hg, se debe seguir aumentando la FiO2 en la forma previamente descrita. En esta etapa debiera utilizarse siempre una máscara tipo Venturi para la administración de O2, y debiera revisarse el diagnóstico diferencial y el tratamiento previamente descrito. Si durante este proceso se produce un aumento de la PaCO2 con pH menor de 7,30, debe considerarse la ventilación mecánica.

6. Antitusígenos: Están indicados en presencia de tos seca, irritativa, persistente, que interfiere con el descanso o el sueño.

7. Agentes mucolíticos y expectorantes: No existen evidencias que los avalen, por lo que no recomendamos su uso rutinario en las exacerbaciones.

CRITERIOS DE HOSPITALIZACION

No existen en la actualidad evidencias suficientes que permitan establecer criterios de hospitalización universalmente aceptados, de los pacientes con EPOC. Las indicaciones de hospitalización propuestas deben ser analizadas en el contexto de cada paciente.

  • Falta de respuesta a tratamiento ambulatorio.
  • Visitas repetidas a servicios de urgencia.
  • Patología concomitante de alto riesgo, pulmonar o extra pulmonar (neumonia, insuficiencia cardíaca, arritmias etc.).
  • Disnea severa (dificultad para dormir, comer, caminar dentro del domicilio).
  • Agravamiento de hipoxemia o hipercapnia.
  • Condiciones domiciliarias inadecuadas para el tratamiento ambulatorio.

TRATAMIENTO INTRAHOSPITALARIO

La hospitalización de un paciente con EPOC durante una exacerbación significa un fracaso del tratamiento ambulatorio por lo que deben replantearse: la evaluación, la causa probable de la exacerbación y el tratamiento inicial.

Los principios que guían la terapia medicamentosa intrahospitalaria son los mismos que los que guían la terapia ambulatoria, por lo que no repetiremos aquí lo dicho en relación al manejo especí fico.

Figura 2. Representación esquemática de la forma de administrar oxígeno en el paciente con exacerbación de EPOC

Movilización de secreciones

Algunas causas de las exacerbaciones como las infecciones virales y bacterianas estimulan la producción de mucus y retardan su eliminación. Esto puede agravar la exacerbación y precipitar una insuficiencia respiratoria. Para ayudar a los pacientes que retienen secreciones se utilizan métodos que han demostrado ser útiles en los pacientes con bronquiectasias y fibrosis quística:


1. Tos asistida: Evita la tos inefectiva, sin embargo puede ser difícil de usar en pacientes muy disneicos.

2. Métodos físicos: (fisioterapia torácica, drenaje postural, percusión o vibración del tórax). Estos métodos son claramente útiles en pacientes hipersecretores (> 25 ml al día), y en pacientes con atelectasia por tapones mucosos.

3. Aspiración nasotraqueal en pacientes no intubados: Es un procedimiento traumático, que reduce la función ventilatoria y que puede agotar a un paciente grave. Por estos motivos está indicada solamente en aquellos pacientes con exceso de secreciones en que aspiraciones breves e infrecuentes puedan evitar la intubación endotraqueal.

Analgésicos y tranquilizantes

El uso de tranquilizantes y analgésicos potencialmente depresores del centro respiratorio debe ser evitado. Sin embargo, en pacientes agitados se puede utilizar el haloperidol por su ausencia de efecto depresor respiratorio. En todo caso debe recordarse que se desarrolla una tolerancia má rápida por los efectos depresores de estos fármacos que por sus efectos beneficiosos.

INDICACIONES DE HOSPITALIZACION EN UNIDAD DE CUIDADOS INTERMEDIOS O
INTENSIVOS

  • Alteración de conciencia.
  • Signos de fatiga muscular.
  • Acidosis respiratoria aguda (pH < 7,30) progresiva, o hipoxemia persistente a pesar de óxigenoterapia.
  • Indicación de ventilación mecánica invasiva o no invasiva.
  • Presencia de shock o paro cardiorespiratorio.

No debiera restringirse el ingreso a unidades de cuidados intermedios o intensivos a pacientes con EPOC, ya que actualmente su sobrevida a un episodio de insuficiencia respiratoria que requiere intubación y ventilación mecánica es de 75 a 90%.

Ventilación Mecánica: véase anexo Nº 7

CRITERIOS DE ALTA DESDE EL HOSPITAL

1. Frecuencia requerida de broncodilatadores menor que cada 4 horas.
2. Paciente capaz de caminar por su sala.
3. Paciente capaz de comer y dormir sin. interrupciones frecuentes por disnea.
4. Estable sin terapia endovenosa.
5. Gases arteriales estables por 24 horas.
6. El paciente o su familia entienden adecuadamente las indicaciones de alta.
7. Condiciones materiales y de soporte familiar adecuadas para su tratamiento ambulatorio.

volver al índice

Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias